domingo, octubre 07, 2007

Vive Colombia, Viaja por Ella

Sábado, Octubre 6 del 2007,11:45 AM, luego de una suculenta merienda de empanadas de carne y champús, Victor, mi buen amigo y compañero de trabajo se acerca y me dice, Mono, ¿Trajiste la moto?, claro respondo calmadamente, su mirada seria y a la vez picara va acompañada de una tímida pregunta ¿Pollo al limón?, de una parcero, pa las que sea; esto quiere decir que a preparar todo lo necesario para irnos a almorzar fuera de la ciudad. Piendamo, esta ubicado sobre la carretera panamericana, distante 25 Kms de Popayán, famosa por tener un restaurante donde la especialidad es el pollo asado en jugo de limón.

Al hacer extensiva la invitación, 2 compañeros más se unen al parche. Ya somos 4 personas (Victor, Eider, Milciades, Jorge) en 3 motos (2 AKT 110 cc, 1 Honda 160 cc). Como una norma de cortesía, los pilotos de las AKT inician los trámites de rigor para averiguar que carga deben llevar, esto significa llamar a sus compañeras sentimentales a ver si quieren engalanar tan hambrienta caravana. El resultado de la gestión fue cupo completo, cada uno con lo suyo: Rubi – Victor, Sara – Jorge, Eider – Milciades.

2 de la tarde, urbanización villa mercedes, últimos retoques al improvisado itinerario: papeles al día, herramienta, impermeables y lo más importante dinero, en sus marcas, listos, nos fuimos.

Inicia el recorrido, Milciades con su carga a la punta, escoltado por Victor, y como rezagado Jorge en su moto que no esta despegada: Friesland, Alto de Cauca, Puente de la variante Norte, Parque Industrial, Río Blanco, Crucero de Totoró, Lácteos Colombia, Puente del Cofre, Fresas con Crema, Crucero de Cajibio y en la cuesta final, Piendamo.


Parqueamos las motos, tomamos posesión de una mesa amplia para todos, y realizamos el tan anhelado pedido, 6 almuerzos especiales, los cuales constan de: Consomé con bastante menudencia (patas, pescuezo, molleja, hígado, corazón), bandeja con arroz, papa, ensalada y ¼ de pollo al limón, de sobremesa aguapanela con limón.

Se llega la hora de partir, a planear el regreso esta vez con la carga más pesada, pretendemos salir cuando una leve llovizna atraviesa la ciudad de Oriente a Occidente. Tomamos carretera, llegamos a una estación de gasolina a las afueras de la ciudad cuando se desgrana un torrencial aguacero acompañado de rayos, truenos y centellas, no resta más que guarecerse y esperar que el temporal amaine. En un momento de calma de la tormenta, decidimos escamparnos en un lugar más amplio y cómodo; sin mediar palabras cada uno cogió su vehículo, y como si fuera producto de una mortal granada o indiscreta ventosidad, resultaron 3 destinos diferentes: Victor termino en un estadero al otro lado de la carretera, Jorge se hizo a un lado de la Bomba, y Milciades termino sentado en una taberna de mala muerte, donde ni bien llego pidió cerveza y se dedico a pedir música del despecho para complacer a su carga.

Finalmente, todos terminamos reunidos en la dichosa taberna, arropados por las calidas notas del charrito negro, y los constantes gestos de Eider, quien cerveza en mano coreaba una a una las estrofas de las confesiones de despecho convertidas en canción.



Como cliente que se respete hay que complacerlo, pedimos la canción de moda, esa que dice “De rodillas te pido, te ruego, te digo …..”, y coreábamos al unísono la frasecita mas llamativa “Así es que se canta hp !!!”. Cuando quisimos pedir más melodía, la bonachona DJ nos dice que no reconoce la música porque apenas lleva una semana trabajando, pero que no nos preocupemos que ya viene la muchacha que si sabe.

El ambiente se va llenando de calor, sorpresivamente alguien de nosotros pidió otra ronda de cervezas bien frías para hacernos olvidar el aguacero que inmisericordemente lavaba nuestras naves. Por en medio de la cortina de chaquiras de cabuya, aparece una sexagenaria mujer que diestramente toma control del DVD, y entre la enorme colección de disco piratería, localiza los temas que le pedimos, utilizando tiernas frases como “Claro papito”, “Este tema es más bacano mi amor” y la magistral “Listo mi pez”. La DJ oficial, había regresado.

Por fin escampa, remate en la casa de Jorge para tomar café con pan y compartir las impresiones de tan agradable tarde.

Aunque fue un trayecto corto, nos sentimos muy seguros y tranquilos al realizarlo, pues en no más de 40 minutos de viaje encontramos 1 retén del ejercito, 2 retenes de la policía, y las enormes motos de la vial patrullando la carretera de cabo a rabo.

Dicen que el hombre es un animal de costumbres, pero la verdad aun no logro asimilar el estar sentado tanto tiempo sobre la moto, tal vez será la inexperiencia o que el sillín en verdad es muy duro, fe de ello da mi compañero Victor, cuando al llegar a una curva lo encuentro al lado de la carretera, bajado de la moto y brincando en un pie y luego en el otro acompañado de muecas irregulares. Extrañado me acerco y le pregunto ¿Qué te pasó?, jocosamente me responde ¡ lo llevo dormido ¡.

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